domingo, 25 de septiembre de 2011

CRÍTICA DE PLATÓN A LA DEMOCRACIA

La de Platón ha sido la condena más enérgica de la democracia. Es cierto que aquella democracia no tenía nada que ver con las actuales democracias modernas, pues había grandes grupos de personas –las mujeres, los extranjeros y los esclavos— que no tenían ningún derecho reconocido, esto es, que no eran ciudadanos.

Pero hay algo de aquella crítica que también vale para hacer un sano ejercicio crítico sobre los peligros a los que nos puede asomar una democracia que camina por los senderos de la ignorancia y la indiferencia. El chiste lo refleja muy bien: uno le pregunta a otro: “Oye, ¿Qué es peor?¿la ignorancia o la indiferencia? Y el otro responde: ni lo sé ni me importa”.

Platón negó rotundamente que todos los ciudadanos estuviesen por igual capacitados para participar en política, esto es, para poder ser elegidos gobernantes. Del mismo modo que cuando vamos a hacernos una casa consultamos con el ingeniero, cuando tenemos que averiguar cómo dirigir una sociedad tenemos que escuchar al sabio. Y Platón ponía un ejemplo muy claro: imaginad un barco a la deriva (como el de la serie de TV); imaginad que el capitán muere y que el barco se dirige directamente hacia unos acantilados. Pues bien, Platón considera que si entre los tripulantes hubiese alguien que tuviese conocimientos de los astros y del arte de la navegación, entonces todos tendrían que seguir las órdenes de esta persona. Supongamos ahora que nuestro país en crisis es un barco a la deriva: ¿qué ocurriría si confiásemos el gobierno a los expertos de la economía, la educación y la política? ¿Nos iría mejor?

Otra de las cosas que Platón apreció de la democracia fue el problema de la multitud. La pregunta que se hace es la siguiente: las decisiones de la mayoría, ¿son justas? Platón hizo una larga lista de las atrocidades que se cometieron por decisiones adoptadas por mayoría en la asamblea ateniense. Entre ellas, la condena a muerte de su maestro Sócrates. Y el problema que encontró fue que la ignorancia de la mayoría era aprovechada por unos pocos oradores, que usaban sus capacidades comunicativas para convencer a los demás, y así conseguir sus fines particulares (conseguir poder, riquezas, fama, etc.). Luego, lo que los grandes oradores perseguían no era lo bueno para la sociedad (lograr una sociedad justa, sin delincuencia, sin desigualdad, ya sea ésta social, cultural, religiosa o económica, etc.).

Imaginemos que todos los estudiantes españoles mayores de edad pueden participar en un referendum que va a permitir decidir si se elimina la asignatura de Filosofía del Sistema Educativo. ¿Cuál creéis que será el resultado? Está cantado: Sí.

¿Por qué? Porque siempre habrá alguien que sea capaz de convencer a la mayoría –que por lo demás rechaza todo lo que supone esfuerzo y dedicación— de que la Filosofía no sirve para nada, que es algo que no tiene ninguna aplicación práctica y que, en definitiva, no es algo que sirva para ganar dinero o para generar riqueza en la sociedad. Pero pongámonos en plan sospechoso: ¿por qué no le interesa a nuestros políticos la Filosofía? ¿Por qué no desean que las personas tengan espíritu crítico (que es lo que la Filosofía primeramente promueve)? Pues para que luego no sean capaces de montar movimientos como los del 15 M, movimientos que puedan sacar del poder a los políticos de turno.

Y lo que es peor aún. Si la sociedad reclama más seguridad, menos inmigración, menos integración étnica, entonces el político de turno toma nota. Y ahora llama “bueno” a aquello que desea la mayoría porque esto le va a permitir obtener más votos y así seguir en el poder. Y si la mayoría, por ejemplo odia a los judíos porque éstos se han apoderado de la economía del país (casi como algunos nos hacen creer que ocurre hoy día en España con los Chinos), entonces aparecerá algún político dispuesto a prometer medidas duras contra estas personas.

Luego lo que importa en nuestras democracias no es la verdad sino los deseos (a menudo crueles) de una mayoría que es gobernada bajo los efectos de una ignorancia extendida a todos los rincones de la sociedad. El mayor peligro de la democracia sigue siendo hoy día que ésta degenere en una dictadura atroz. Aprendamos de la historia reciente, y tratemos de hacer justicia con las víctimas de la Alemania Nazi. Fortalezcamos la democracia luchando por un sistema educativo de calidad.

21 comentarios:

  1. gua.............guau

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  2. Increible critica... Muy buena

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  3. muy buen punto de vista, me va a servir para desarrollar mañana el examen de platon respecto a la actualidad

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  4. Me ha gustado mucho. Muy buena crítica

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  5. MUY buena. Tomo nota de todo!

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  6. tiene mucho que ver hay que leer profundamente a platón y sigue tan vigente como siglos atrás

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  7. hay que hacer un estudio profundo de la política como lo hizo Hanah Arendt en la condición humana que escudriña la política griega para hacer una reflexion profunda en la actualidad

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  8. hay que hacer un estudio profundo de la política como lo hizo Hanah Arendt en la condición humana que escudriña la política griega para hacer una reflexion profunda en la actualidad

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  9. tiene mucho que ver hay que leer profundamente a platón y sigue tan vigente como siglos atrás

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  10. lo pase a mis contactos,hace años que lo se y me cuesta hacer entender de que ese tal Platon no era un tonto!!!!!!

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  11. lo pase a mis contactos,hace años que lo se y me cuesta hacer entender de que ese tal Platon no era un tonto!!!!!!

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  12. Disculpe... pero me temo que debo destacarle que toda la teoría o mejor dicho las ideas principales de su crítica (incluso del barco) no fueron ideas de Platón, sino de su maestro Sócrates. Es cierto que Platón estuvo muy influenciado por la filosofía de su maestro, pero lo que usted ha descrito arriba es (aparte de su propia crítica personal) la filosofía de Sócrates, no la de Platón.

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  13. Tiene lógica; pero entonces, ¿qué tipo de tipo de gobierno sería idea?

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  14. Tiene lógica; pero entonces, ¿qué tipo de tipo de gobierno sería idea?

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  15. Nacho García (México)3 de enero de 2018, 15:25

    Todo iba bien hasta lo del Nazismo.

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  16. La democracia ya hace mucho tiempo que me ha desencantado. Las dictaduras tampoco me gustan, claro. Qizás una mezcla entre cierta democracia y las ideas de Platón sean lo menos malo. Aunque tampoco es fácil de organizarlo. Al final creo que las cosas dependen más de las personas que de los sistemas, son estas las que pueden hacer que funcionen mejor o peor.Pero es todo muy complicado. Luis M. Pousa

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  17. En definitiva, quizás alogo así como una democracia platónica, por llamarla de alguna manera.

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